El dilema de un inversor ESG
Entre el greenwashing y la falta de opciones
Hace unos días recibí una consulta de una ahorradora que quería dar el salto a invertir y me planteaba que una de sus líneas rojas era que su dinero no fuese a parar a empresas que no encajaran con su ética.
Aunque parezca raro, creo que si hacemos una encuesta entre todos los suscriptores del blog y les decimos que si pudieran elegir inversiones que eviten empresas de sectores como casinos o armas, serían mayoría los que mostrarían esta preferencia.
Pero aunque desde hace una década toda la industria ha lanzado miles de productos para satisfacer esa “demanda”, la realidad es que a día de hoy es más un reclamo del cliente institucional o regulatorio más que un punto de la política de inversión de los millones de inversores.
Intenté ponerme en la piel de la inversora para ver qué opciones tiene, primero, para aprender sobre esta tipología de inversión, y, segundo, qué debe tener en cuenta frente a las distintas opciones.
¿Cómo aprender de inversiones ESG?
Si me voy a Amazon no encontraré prácticamente ningún libro especializado en la materia, y los que hay son muy genéricos.
En inglés hay algunos libros, pero van más relacionados a la parte empresarial y cómo las empresas pueden implementar estas políticas.
Descartado aprender vía libros, quizás la forma más fácil es acudir a los blogs de gestoras que han apostado por posicionarse como referentes en este tipo de inversiones.
Robeco Insights – Sustainable Investing
Schroders Sustainability Insights
Mirova Insights
Nordea Insights & Engagement
Son algunas de las fuentes donde más he aprendido de este tema, aunque Pictet, Amundi, BlackRock también tienen reportes anuales o guías que os ayudarán a entender un poco mejor.
Ahora bien, si quisiera especializarme en este tipo de inversiones con algún curso me encontraría que tengo dos caminos: certificaciones financieras especializadas en ESG o programas ejecutivos.
Para mi gusto, me quedaría con la primera opción.
Dentro de las certificaciones financieras, quizás la más popular en España es el CESGA.
Es la acreditación estrella en Europa y nuestro país es el que tiene más profesionales certificados. Está emitida por la Federación Europea de Analistas Financieros y gestionada en España a través del Instituto Español de Analistas.
Luego tendríamos uno más asequible en precio y en tiempo que es el EFPA ESG Advisor™.
Los programas ejecutivos los descarto porque sus costes son más elevados y, sinceramente, creo que a día de hoy con las certificaciones es más que suficiente.
¿Qué opciones de inversiones ESG tenemos?
Si decides saltarte la etapa formativa o no tienes el capital para que un asesor financiero te cree una cartera con este sesgo, intento darte una guía sobre que debes tener en cuenta.
Invertir en acciones ESG
La primera opción sería directamente comprarnos acciones que consideremos que tienen un impacto positivo en la sociedad o que tienen políticas medioambientales y de gobernanza adecuados.
Evidentemente esto conlleva varios riesgos.
Primero el común a cualquier inversor en acciones individuales. Estás concentrando tu cartera en pocos compañías y las estás seleccionando solo por una percepción.
Una empresa puede estar en un sector considerado ESG como por ejemplo de energías renovables y ser una pésima inversión.
Como no tenemos tiempo para analizar en profundidad estas empresas al final le estamos comprando la narrativa y de narrativas está lleno el mercado de empresas fallidas.
Y peor aún, podemos estar invirtiendo en una empresa que consideremos socialmente responsable y que en la realidad no lo sea, pero no tenemos un criterio o un modo de comprobarlo.
Para solucionar lo anterior, se han puesto de moda las empresas que analizan a las compañías y les dan una puntuación de sostenibilidad. Con eso podríamos pensar que al menos evitamos invertir en empresas que nos vendan gato por liebre.
Pero este método no es perfecto ni mucho menos y debes considerar lo siguiente:
A diferencia de los ratings de crédito (Moody’s y S&P coinciden en un 99% en si un bono es grado de inversión), los ratings ESG entre agencias (MSCI, Sustainalytics, Refinitiv) tienen una correlación de solo 0.3 a 0.6.
Una empresa puede ser clasificada como AAA por MSCI debido a sus políticas internas, pero recibir una nota de alto riesgo por Sustainalytics por exposición sectorial o controversias operativas.
No te fíes de un único score. Exige ver el desglose por pilar (E, S y G) y la metodología subyacente. Este desglose es importante porque muchos rating sobrevaloran la E y se olvidan de la parte de gobernanza, la cual cualquier inversor sabe que es fundamental para evitar escándalos corporativos.
Uno de los sesgos que tienen estos ratings es hacia el tamaño. Las grandes corporaciones disponen de departamentos enteros dedicados a redactar memorias de sostenibilidad y métricas GRI/SASB, lo que tiende a inflar sus puntuaciones ESG frente a empresas de pequeña y mediana capitalización.
Puede que tu filtro ESG descarte automáticamente empresas de alta calidad o con tecnologías de impacto real simplemente porque carecen del personal para reportar cientos de KPIs extra-financieros.
Por tanto a día de hoy no es una opción realista para alguien novato ser inversor en acciones sostenibles.
Invertir en Fondos y ETFs ESG
El siguiente paso que te podrías plantear es diversificar en fondos o ETFs que inviertan aplicando criterios de sostenibilidad a la hora de construir su cartera.
Con eso solucionaríamos los dos problemas anteriores.
Estamos delegando en un equipo especializado la construcción de la cartera y por las reglas UCITs estaríamos también teniendo una diversificación que evitaría el riesgo de concentración.
Lamentablemente y aunque es una opción más adecuada para un inversor novato, no estás libre de tener que dedicarle un poco de tiempo antes de escoger un producto.
¿Las causas?
Te la explico a continuación.
En la Unión Europea, el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) clasifica los fondos en tres categorías:
Artículo 6 : Fondos que no integran criterios de sostenibilidad en su proceso de inversión o que simplemente los consideran como un riesgo más. Su objetivo es maximizar la rentabilidad financiera tradicional sin ningún compromiso ambiental o social.
Artículo 8: Fondos que promueven características ambientales o sociales, siempre que las empresas en las que invierta sigan buenas prácticas de gobernanza.
Suelen aplicar filtros de exclusión (no invertir en armas, tabaco, carbón) o elegir empresas con buenas notas en rating (Best in class). Su objetivo principal sigue siendo la rentabilidad financiera; la sostenibilidad es un añadido o un filtro.
La horquilla aquí es enorme.
Hay fondos Artículo 8 con un 0% de inversión sostenible real (solo excluyen lo peor del mercado) y otros que rozan el Artículo 9.
Artículo 9: Fondos que tienen un objetivo explícito de inversión sostenible. No basta con promover, tienen que demostrar un impacto positivo medible. Cada euro invertido debe ir dirigido a actividades que aporten soluciones medioambientales o sociales (por ejemplo, alineados con la Taxonomía Europea o los ODS de la ONU). Además, deben medir su huella e impacto.
Si vemos las estadísticas encontramos que media industria se ha declarado artículo 8 por lo que sinceramente creo que escoger un fondo basado en estas clasificaciones tampoco ayuda.
Cualquiera que haya hecho el curso de análisis práctico de fondos habría encontrado que en cada una de las presentaciones que nos han hecho llegar las gestoras le dedican entre el 10-15% a explicar su política ESG y la verdad en la mayoría de ellas me creo poco que sea un criterio relevante en la construcción de la cartera.
Y no lo pienso yo solo.
Cada año el regulador europeo o los nacionales lanzan decenas de multas millonarias a las gestoras al descubrir prácticas de greenwashing.
Vamos que se ponen la etiqueta para cumplir y captar dinero institucional pero es solo fachada su interés en la sostenibilidad.
Si utilizamos fondos indexados o ETFs tampoco nos libramos de encontrarnos con problemas.
Por ejemplo, los productos que añaden etiquetas como ESG, SRI, Paris-Aligned o Climate Transition suelen cobrar comisiones de gestión superiores a sus equivalentes de mercado amplio. Pagar un TER significativamente más alto por una cartera cuyo índice subyacente apenas difiere en un 80-90% del índice tradicional no sé yo si compensa.
MSCI World ESG Selection
Muchos fondos de renta variable ESG terminan sobreponderando fuertemente las mismas megacaps tecnológicas por sus bajas emisiones directas de carbono y buenas notas de gobernanza.
Puede pasar que creas que estás diversificado por comprar tres ETFs ESG distintos (por ejemplo, uno de Agua, uno de Transición Energética y uno Global ESG) cuando las 10 primeras posiciones coinciden en un 40% entre ellos.
Y por cierto ni se os ocurra nunca invertir en un fondo nacional que lleve nombre sostenible o cosas similares.
Es garantía de quedar el último percentil de forma sostenible.
Invertir en Carteras ESG
Imagino que nuestra inversora asustada decida que lo mejor es acudir a un tercero a que le cree una cartera ESG y ya está.
!!! Error !!!
Nuestra gran banca tradicional tienen casi todas carteras de gestión discrecional de inversión sostenible.
La realidad es que cuando escarbas en las mismas te encuentras los sospechosos habituales para generar muchas comisiones y poca rentabilidad (fondos de la casa, costes altos, o solapamiento de subyacentes).
La alternativa son las carteras ESG o ISR que tienen los robo advisors en España.
Pero tienen sus pegas.
Por ejemplo la de MyInvestor solo ofrece para un perfil inversor de 70% en Renta Variable y Renta Fija y encima nos vamos a costes totales entre el 1,1% y el 1,3%.
Finizens no comercializa ningún producto con sesgo ESG/ISR.
En el caso de Inbestme tiene tanto carteras de fondos indexados, ETFs y planes de pensiones sostenibles.
Ahora bien, la composición de su cartera es curiosa porque utiliza productos que son artículo 6.
En el caso de Indexa Capital al abrirte cuenta te pregunta si quieres aplicar este sesgo a sus carteras de fondos.
Es el único producto sostenible que ofrece y también tiene diferencias con las carteras tradicionales.
Aunque si ofrece para todo tipos de perfiles del 0 al 10 las carteras no difieren según el patrimonio que inviertas en cuanto a los productos por debajo.
Otro dato curioso es que el 10% de los clientes de la entidad han escogido este tipo de carteras y que la distribución entre hombres y mujeres es distinta. El 40% de las carteras ISR son de mujeres vs el 28% de las carteras tradicionales.
Estas carteras los subyacentes son un poco más caros.
Por ejemplo el fondo indexado de Vanguard Developed World ESG tiene un TER de 0,13% vs 0,11%.
¿Son más rentables las carteras ESG?
A nivel académico y de mercado existe un debate continuo sobre si el filtro ESG genera alfa o si, por el contrario, limita el universo de inversión reduciendo el rendimiento esperado.
Estudios masivos (como los metaanálisis de la Universidad de Hamburgo y NYU Stern que evalúan miles de estudios empíricos) concluyen que en aproximadamente un 60% de los casos existe una correlación neutra o ligeramente positiva entre altos estándares ESG y el desempeño financiero de las empresas.
Sin embargo, hay que diferenciar entre rentabilidad corporativa (a la empresa le va bien) y rentabilidad bursátil (a la acción le va bien en bolsa):
Las carteras ESG han tendido a batir al mercado en mercados alcistas.
Al infraponderar o excluir energía tradicional, minería e industrias pesadas, y sobreponderar tecnología, salud o renovables, las carteras ESG se beneficiaron enormemente del súper ciclo de las megacaps tecnológicas y los bajos tipos de interés (2015-2021).
En fases de inflación, subidas de tipos o crisis energéticas ocurre lo contrario. En 2022, por ejemplo, tras la invasión de Ucrania, el sector petrolero y de defensa se disparó. Las carteras ESG tradicionales sufrieron una fuerte underperformance respecto al MSCI World. al no tener exposición a esos sectores.
Si utilizamos de ejemplo las carteras de Indexa comprobamos un ejemplo de lo anterior ya que estas fueron lanzadas en 2022.
No busco desanimar a nadie.
Creo que todos coincidimos que queremos dejar un mundo mejor que nos lo encontramos.
Lamentablemente para nuestra industria el ESG ha sido una oportunidad más de maquillaje que un compromiso real.
Creo que si nuestra inversora quiere dormir tranquila, que cierre los ojos invierta en una cartera ISR de un gestor automatizado y que quede en manos de la industria y sus reguladores hacer que tu dinero tenga un destino coherente con tus principios éticos.












No me creo nada que lleve el apellido ESG. Solo es una excusa para subirte la comisión y una careta de los reguladores/legisladores para fingir que van con la moda “woke”.
Si hay un paradigma en España de la inversión ecológica, ecoresiliente y tinte morado en el pelo es T riOdos.
No es por nada, pero por ejemplo en Valladolid ,se pusieron en el sitio más elitista, la Acera de Recoletos, por lo que sea no se fueron a un tercero en un barrio.
Tampoco voy a hacer sangre con esos clientes que en el pecado llevaron la penitencia.
Basta con entrar y leer las sentencias donde gente metió 200.000 euros con promesas de que iban a salvar el planeta y su dinero estaría seguro y recuperable en todo momento.
Pero la Sala Primera del Tribunal Supremo dijo otra cosa y han palmado más que Manolete.
Por cierto, si hubiese en España el fondo del vicio-existe- yo invertiría en el.